Magallanes/Pénjamo, Gto.- A 5 días días de que inicie el “Festival del mango 2026”, el cual se llevará a cabo el próximo 18 y 19 de julio. Info-Regional te invita a adentrarte en la cultura y tradición que rodea a la sede de dicho evento: “Magallanes”
La comunidad de Magallanes es un rincón serrano de Pénjamo, Guanajuato, famoso por sus paisajes, microclima y su histórica producción de cafeto y mangos criollos. Este pintoresco poblado posee una rica tradición y leyendas locales, sirviendo de cuna para personajes ilustres de la historia regional, como el primer mártir cristero José Cendejas Rubio.
Se piensa que su nombre tiene dos significados uno es: debido a que las primeras personas que habitaron Magallanes eran los Magaña, se dice que aproximadamente en 1775 fueron llegando estas personas las cuales empezaron a construir sus casas de adobe y piedra, mucha gente dice que las primeras huertas fueron adueñadas por los Magaña y cuando fueron llegando más personas éstas las vendían.
En la actualidad en estas huertas se siembran guayabas, mangos, mandarina, café, té de limón, granada, maíz, calabaza, lima, Así fue como la gente se mantenía de los frutos al igual que con el ganado, el cual lo vendían ya fuera en alimentos o por cabeza lo cual se dice que les eran pagados con monedas de oro o de plata. Actualmente el lugar más importante es la llamada playa, ya que es el centro de Magallanes, desemboca en cinco calles principales y se encuentra que era muy bonita debido a su agua y que es precisamente como una pequeñita playa.
Así mismo, este lugar también está lleno de leyendas, una en particular relata que la comunidad es protegida por “duendes”. Arturo Domínguez López, integrante del grupo “Pobladores Unidos por Magallanes” y guía en la zona, relató algunos de los “encuentros” que se han tenido con lo que serían seres extraños y paranormales en los caminos que dividen las huertas de mango.
Por otra parte, se estima que anualmente en Magallanes se producen 120 toneladas de mango criollo por parcela en 10 hectáreas.
Camilo Troncoso, tesorero del Comité de la Asociación Civil Pobladores Unidos por Magallanes, explicó que desde la época prehispánica existe el mango en la zona y desde entonces era muy común que visitantes llegarán a Magallanes, en época de lluvia, por los mangos.

“En la actualidad aprovechamos esa afluencia para mejorar la economía local; actualmente, la gente que se beneficia de la cosecha de mango son 132 propietarios de huertas, no exclusivas de mango, también cosechan guayaba, tejocote, manzana, café y agave”, apuntó Camilo Troncoso.
Además, en este lugar se ofrece un espacio para que las familias realicen cabalgatas, caminatas guiadas por la zona, que tiene como colindancia la sierra de Pénjamo, otro paraíso natural de esta región.
Magallanes ha logrado tal reconocimiento, pues los mangos que se dan en esta región están libres de plagas y por ello visitantes de León, Irapuato, Abasolo, Celaya, así como Querétaro, Michoacán y Jalisco, sin dejar de lado la comunidad migrante, se quedan maravillados, pues este mango tiene un sabor especial e incluso se conserva más que los que vienen del trópico.
La historia de los mangos en Magallanes se remonta a la época prehispánica, cuando ya se cultivaba esta fruta en la región. A lo largo de los años, la comunidad ha mantenido y perfeccionado las técnicas de cultivo, logrando una calidad excepcional en sus frutos. El microclima particular de la zona, similar al de una selva con abundantes frutales, café y agave, contribuye a que los mangos de Magallanes tengan un sabor y dulzura inigualables. A nivel nacional, México es uno de los principales productores de mango en el mundo, con una producción que superó los dos millones de toneladas en 2023.
Los mercados locales se preparan para recibir una abundante oferta de esta fruta, que es consumida de diversas formas: fresca, en jugos, helados, dulces, mermeladas y conservas. El mango no solo deleita el paladar, sino que también aporta beneficios a la salud, favoreciendo el sistema inmunológico y nervioso, y mejorando la apariencia del cabello y la piel.
Para quienes deseen experimentar el sabor auténtico de los mangos criollos y conocer más sobre las tradiciones de Magallanes, una visita durante este festival 2026 es una oportunidad imperdible. Además de deleitarse con la fruta, los visitantes pueden participar en actividades culturales, degustar platillos locales y disfrutar de la hospitalidad de una comunidad orgullosa de su herencia frutícola.

