El concierto del Coro de Madrigalistas de Bellas Artes en la 54° edición del Festival Internacional Cervantino representó un hito sonoro al reunir a dos compositores del siglo XX que rara vez se interpretan juntos en México.
El evento tuvo una duración de 65 minutos con intermedio y se distinguió por una profunda atmósfera espiritual y de meditación colectiva.
Aquí puedes ver un fragmento de cómo la resonancia del Templo de la Compañía complementó de forma extraordinaria el canto a cappella de la agrupación:
El programa, diseñado cuidadosamente por el director español Marco García de Paz, dividió la experiencia en dos potentes mitades emotivas:
• Primera Mitad – La Serenidad: Se interpretó la Messe pour double chœur (Misa para doble coro) del suizo Frank Martin. Compuesta con un carácter sacro, refinado y etérea, esta obra generó un sutil diálogo espacial entre dos frentes corales, evocando una profunda calma.
• Segunda Mitad – La Trascendencia: Tras el intermedio, el ensamble ejecutó la Messa di Requiem de Ildebrando Pizzetti. Esta obra cargada de expresividad se volcó hacia una potencia emocional intensa, explorando temáticas sobre el consuelo humano, la fe y la búsqueda de trascendencia ante la muerte

Más allá de las partituras, el recinto arquitectónico en Guanajuato fungió como un miembro más del ensamble. El director y los cantantes trabajaron cada respiración, entrada y resonancia considerando la magnífica acústica natural del espacio.
El título del concierto, Voces que atraviesan el silencio, rindió homenaje a la capacidad de la voz humana para superar las barreras del tiempo e integrarse con el entorno y el silencio del público en una experiencia compartida.


